Cómo lavar una moto correctamente

¡El agua a presión no es buena!


Tu moto es algo más que una máquina. Trátala bien y ella te lo agradecerá con un mejor rendimiento y mayor seguridad cuando la conduzcas. Lavar la moto es un proceso en el que hay que seguir ciertas normas con las que conseguirás un resultado óptimo.

Limpiar tu moto puede ser un incordio, y una inversión de tiempo: ¡intenta tomártelo por el lado positivo y disfrutar de ese ratito!

Mantener limpia la moto mejora su estética, pero también su funcionamiento. Cuando toque lavarla, lo primero que debes hacer es comprobar que el motor no está encendido o caliente. Los cambios bruscos de temperatura no son buenos para la maquinaria, por eso es mejor que uses agua caliente o "del tiempo".

Antes de ocuparte del exterior, dedícate a la limpieza del motor con un spray de líquido lavamotor y una brocha. Deja reposar un poco este líquido primero para luego lavarlo con una manguera de agua.

Puedes utilizar agua a presión para dejar bien limpia tu moto, pero no te entusiasmes en exceso y te cuidado dónde apuntas, ya que con la fuerza del agua puedes dañar partes como protectores, accesorios o incluso la pintura. Es mejor que uses una manguera de presión normal, de todos modos, y una esponja suave: el resultado será el mismo y evitarás problemas: el agua a presión puede degradar goma, rodamientos, introducirse en partes eléctricas, generar condensación.

Si decides darle una manguerazo a presión en la gasolinera, o usar una karcher o similar, intenta mantener el agua a buena distancia, medio metro como poco. No te cebes, y no seas vago: elimina con la esponja las partes más incrustadas y simplemente aclara el exceso de jabón con la manguera.

Aunque el agua le viene bien al exterior de tu moto, hay elementos internos que no la aceptan tanto. Antes de lavar la motocicleta, tapa el agujero del tubo de escape y las tomas de aire de manera hermética, con un plástico cualquiera bien fijado te bastará: puedes encontrar tapones de goma especiales para escape, o una simple bolsa de plástico evitarán que los escapes se llenen de agua: Por un lado, la fibra absorbe la humedad y pierde cualidades, y por otro, un charco en el codo del escape tampoco hace ningún bien a tu moto. ¡Si la manguera genera mucha presión, el agua podría llegar incluso a los cilindros!

También puedes colocar los espejos mirando hacia el suelo para que no entre agua, o meterlos también en bolsas de plástico. Además debes proteger el cuadro de mandos, los faros, los intermitentes y demás aparatos eléctricos que pueda tener tu moto para que el trabajo de limpieza sea seguro. Cuidado con limpiar la cadena con una manguera a presión: podrías estropear los retenes y juntas tóricas.

Una vez mojada la moto, puedes enjabonarla con un lavavajillas neutro y una esponja. Al enjuagarla, recuerda otra vez que lo ideal es el agua templada o del tiempo.

Seca la moto con una bayeta, y dale un último repaso -cuando la moto esté prácticamente seca- con una gamuza húmeda.

Por último dedícate a engrasar la cadena, y pulir los cromados, tienes muchos productos a tu disposición para esas labores. Y ya que te le estás dedicando tiempo a tu moto, puedes comprobar el estado de la batería, la presión de los neumáticos o los niveles de aceite y refrigerante.

Un último consejo: cuidado con salir de la gasolinera con las ruedas húmedas: dales tiempo a secarse, y haz un pequeño rodaje para asegurarte que no queda agua en los frenos. Antes de guardar la moto en el garaje, engrasa de nuevo la cadena y déjala reposar.

¡Y ya estás listo para circular con tu brillante máquina!