¿Por qué los semáforos tienen esos colores?

La historia de los semáforos

Alguien tuvo que decidir en algún momento los colores que iban a aparecer en el semáforo. ¿Pero cómo llegó a esa decisión? ¿Eligió sus colores favoritos? ¿Lo hizo de manera aleatoria?

Bien, hay que indicar que los primeros semáforos "de calle" eran una variación, o actualización de los que se usaban en el entorno ferroviario.

¿El rojo y el verde se inventaron para el tráfico de trenes, entonces? No exactamente, ya que esos colores ya se utilizaban previamente en el código naval para regular las aproximaciones. El rojo y el verde, por entonces, tenían el mismo significado que hoy en día.

La utilización de luces en los primeros semáforos de calle (el primero de ellos situado nada menos que al lado del Parlamento Británico, y creado en 1868 por John Peake Knight, ingeniero de ferrocarriles e inventor) se usaba sólo por la noche, con faroles de colores (rojo y verde). De día, se usaba un sistema de carteles, brazos móviles que ya habrás visto en alguna película. Si el brazo estaba subido del todo (horizontal), los coches debían parar. Si estaba bajado, podían pasar. Si estaba a medio camino, en 45 grados, era el equivalente al ámbar actual.

Tanto en su funcionamiento diurno como en el nocturno, el semáforo estaba accionado por un agente de policía, no era automático. La mala suerte hizo que el semáforo explotara a causa del gas con el que se alimentaban las luces, mandando al otro barrio al agente encargado.

Tras tan desagradable incidente, tuvo que pasar un tiempo hasta que los semáforos recuperaran la confianza, y en 1892 se colocó el primero eléctrico en Berlín, aunque su funcionamiento todavía dependía de un operador humano.

En 1910 este ingenio se automatizó finalmente gracias a Earnest Sirrine, un inventor de Chicago, si bien tuvo la ocurrencia de sustituir las luces de colores por las palabras "Adelante" y "Pare" (en inglés, claro).

Pocos años después, también en Estados Unidos, se recuperó el sistema de luces (y zumbido de aviso) gracias a los desarrollos de Lester Wire y William Ghiglieri. Eso sí, todavía no incluían la siempre polémica luz ámbar.

Esa luz que tantas discusiones provoca llegó al mundo en 1920, creada por William Potts, un policía e inventor de Detroit que no pudo patentar su invento, algo que sí hizo tres años más tarde Garrett Morgan.